Leo, pienso y me confundo, es que en estos últimos meses mi cabeza ha resuelto hacerme la contra.
Es un mundo de ideas que parece no concordar, lo que sé ya no es, lo que bueno tampoco lo sé.
Es un fluir que se ha empecinado en hacerme ver el otro lado del Casette, el lado B, el mensaje secreto.
El sin fin de sueños que se materializan en ideales y que construyen sociedades y mundos divergentes, mundos excluyentes, mundos de la perfección absoluta.
Son bazofias armónicas disfrazadas de glamour, que entumecen la creatividad del ser mas libre, que desafinan la canción mas pura y que litigan los sonidos de la naturaleza.
Son multitudes y no caben todas en mi; son un mar de ahogos desesperados por ser tomados, ser llevados al concreto, al mundo, al real; son salidos del imaginario y puestos en la conciencia del pensante, para que vea y crea.
Son poemas que acarician y son espinas que se enclavan y me hacen meditar, me hacen ver esa realidad que yo quiere ver; me engañan y me desengañan, me apasionan y me avergüenzan.
Como duele pensar, como duele darse cuenta lo ignoto que somos; como duele ver que no producimos, que solo copiamos, que no existimos y que solo repetimos...
Es que este mundo me lleva a creer en la utopía de la libertad y me encierra en mis propias ideas, me miente, me hace actuar de manera ridícula y me hace ser lo que mas rechazo. Son sandeces que abundan y se aúnan en mi, son ideas que me quieren liberar pero que están condenadas a la eterna dualidad
En fin como duele pensar que ni en mil horas del platicar lograre desligar mi mente de este azar